La riqueza de la tierra y la posición
estratégica ha hecho que sea una zona poblada desde muy antiguo. Así lo
atestiguan los restos encontrados en sus alrededores.
La actual Reina tiene sus orígenes en Regina
Turdulorum, ciudad romana situada en la calzada, que unía Mérida con Córdoba.
Fue una ciudad importante, con una población estimada en unos 4.000 y servicios
urbanos, como agua potable a través de un acueducto y servicio de
alcantarillado, además de otros servicios, religiosos y lúdicos, contando con
un teatro.
De la época visigoda no se conservan
construcciones, sino solamente vestigios de una población como pilastras,
relieves, losetas y capiteles.
Con la llegada de los árabes el núcleo
poblacional se forma en torno al Cerro del Castillo, donde se construye una
alcazaba, aprovechando restos de antiguas construcciones, especialmente de la
antigua Regina.
Esta fortaleza de Reina, con la de Montemolin,
eran dos importantes enclaves defensivos que obstaculizaban el paso de los
reconquistadores cristianos hacia el sur y subrayaban el poder almohade en las
estribaciones de Sierra Morena, integrándose en una red de fortificaciones que
procuraban la seguridad de Sevilla y Córdoba.
En el año 1185 el rey Alfonso IX la reconquista, volviéndola a perder
al poco tiempo, hasta que en 1246 es reconquistada definitivamente por Fernando III. En junio de 1246, Fernando III, dona
la villa con la alcazaba a la Orden de Santiago.