Al parecer, tanto el director técnico de la obra como el arquitecto, tambien seguidor del club bilbaíno, había dado su visto bueno a esta iniciativa. La única condición que le pusieron al cantero era que no repitiese los motivos heráldicos de los 52 capiteles de la torre, como era tradición en el Románico. El resultado es que los turistas conozcan mucho mejor la historia de la torre y se molestan en buscar el escudo, siendo visita inexcusable, sobre todo para los aficionados vizcaínos.
Y de lo que acabo de hablar es un anacronismo que es algo fuera de su tiempo.
Yo creo que esto no esta bien echo porque estropea la iglesia.
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